I

Isla arrastra, babea y una sonaja en puño.
Camina la tierra, hacia la ventana y una luz.
Un bastón la recibe, haciendo la espalda de náufrago.

Los obreros de canchamar reciben hojas bajo Uvero.
Boca arriba, por la esquina ciega de Uvero, sacan del fresco una mano.

Un lugar en el anzuelo para la sonaja y la tierra.
Un lugar en el anzuelo para el bastón y la tierra.
Y al compás de un masticar cerrado, pican el náufrago y el obrero.

Cuando el Uvero coge ventana a primera hora,
el entrar de hombre a casa es babear y sorber.
Y una mandíbula sin nervio es arriada en la última...

Viene luz de bolla sobre hombros salados,
y desde la res volcada una nube tupida; tragan y desenfundan,
tragan y desenfundan.